sábado, 10 de mayo de 2008

Fútbol gaélico, un eslabón perdido que subsiste en el olvido

El fútbol gaélico, deporte más popular de Irlanda junto con el hurling pero de escasa difusión en el resto del mundo, surgió a fines del siglo XIX como una ‘tercera vía’ entre el fútbol y el rugby, actividades de común origen cuyas diferencias se volvieron irreconciliables, aunque-al igual que éstas-reclama antepasados de épocas anteriores.
Sus reglas dividen puntos en común entre ambas disciplinas, aunque agregan variantes propias. Durante dos tiempos de 35 minutos se enfrentan, al igual que en el rugby, dos conjuntos de 15 jugadores, pero con 14 hombres de campo y un portero, que defiende la parte inferior de un arco de rugby en el que el balón puede ingresar tanto por arriba como por abajo del travesaño. Cuando la pelota (esférica, similar a un balón de vóley pero más pesada) entra en la portería es Gol, y el equipo que anotó recibe 3 puntos. Cuando ingresa por la parte superior, corresponde solamente un punto.
El campo de juego es, con 137 metros de largo y 82 de ancho, mayor que los de fútbol y rugby, y el más grande entre los juegos de conjunto exceptuando los de polo, pato y fútbol australiano. Los jugadores pueden tomar el balón con sus manos y empujar-aunque con una sola mano-al rival, pero los tantos se convierten con el pie, en tanto que los pases se efectúan con los nudillos.
Pese a su renombre, el Campeonato de Irlanda, en el que participan casi todos los condados (divisiones administrativas) del país, organizado por la Asociación Atlética Gaélica, es estrictamente amateur. Existen además equipos de fútbol gaélico en Canadá, Escocia, Inglaterra, Estados Unidos y España, aunque no se disputan certámenes internacionales. En Argentina, aunque el deporte tiene representación en la Comisión de Deportes Alternativos, no existen competencias oficiales, pese a que existe una numerosa colectividad irlandesa en el país.
En resumen, el fútbol gaélico es una suerte de eslabón perdido en la evolución de dos de los deportes de conjunto más populares, que no goza del reconocimiento que tienen éstos. En ocasiones denostado por su aparente condición de híbrido anodino entre fútbol y rugby, el fútbol gaélico es sin embargo un juego muy estético, y muchos de los que lo conocen aseguran que es más dinámico que los deportes que, hasta estos días, lo condenaron al olvido.


La final de 1977, una de las más recordadas del Fútbol Gaélico, que enfrentó a Dublin y Kerry, los equipos más populares de la liga en la actualidad.

Paul Basnak para DeporTEAlternativo

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